Mediterráneamente visibles

Mediterráneamente visibles

(Article publicat al diari La Vanguardia)

El Mediterráneo es un universo mental, una manera de entender la existencia y de mirar el mundo. Como dice el escritor bosniocroata Predag Matvejevic: “La mediterraneidad no se hereda sino que se alcanza. Es una decisión. Y no un don. Dicen que en el Mediterráneo cada vez hay menos mediterráneos ­auténticos. No se trata sólo de la historia o la tradición, de la memoria o de la fe: el Medi­terráneo quizá también es nuestro destino”.

Sin alejar una identidad que enlaza la herencia y la modernidad, las dos orillas del mar compartido se han ido reinventando a lo largo de la historia y, hoy, Catalunya entiende este primer círculo geográfico, cada vez más diverso, como la cuna donde construir una ciudadanía mediterránea que nos permita aparcar la idea de frontera asociada al conflicto y convertirse en una bisagra entre el norte y el sur.

Con la aprobación de la Estrategia Mediterránea, el Govern de la Generalitat se dota por primera vez de una hoja de ruta hecha a medida de este territorio único y lo vincula a la diversidad y el diálogo, a la vecindad y las alianzas en red para mejorar el conocimiento, el progreso y la innovación sin olvidar las nuevas economías.

A partir de los valores democráticos, de paz y solidaridad, se ha articulado una visión a medio y largo plazo, que se alinea con el horizonte 2030 de la agenda global que tiene como guía los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Porque no podemos ni deseemos rehuir los grandes retos que afronta todo el conjunto del planeta: la crisis climática, la transición energética, los desplazamientos de personas y las crisis humanitarias.

La Estrategia Mediterránea integra la perspectiva de género y busca el compromiso del sector privado, las institu­ciones y la ciudadanía para liderar un modelo de crecimiento inclusivo que haga visible nuestra manera de hacer desde la mirada de la orilla occidental, con una capitalidad mediterránea de hecho que nos puede aportar oportunidades y valor añadido.

Esta visión dinámica, abierta y proactiva tiene como guía un plan de acción que enlaza la atracción y la proyección, el intercambio y la incidencia. El análisis de las relaciones con los diferentes países que se sitúan en la orilla sur mejorará los acuerdos vigentes y establecerá planes específicos para profundizar los contactos con otros pueblos, en especial aquellos de donde provienen las personas recién llegadas en Catalunya, y transformar las causas estructurales de las migraciones. La nueva estrategia también servirá para concretar el despliegue de las delega­ciones catalanas en el exterior. Y, en este sentido, ­tenemos previsto abrir una en Túnez muy pronto.

En un escenario donde el volumen de relaciones no está siempre marcado por las distancias, donde afloran tensiones como el rescate de los inmigrantes en alto mar, la integración de las personas recién llegadas y el debate entre turismo y tradición, la mediterraneidad es una actitud. Queremos ser mediterráneamente visibles porque todo lo que viene del mar común tiene carácter universal.